Mantra de trincheras ardiendo

[CONCÉNTRICAS BATALLAS]


hombre
hombre rodeado
hombre rodeado por flechas con sed de sangre sin venas
hombre rodeado por flechas sin otro centro adonde disparar
hombre rodeado
hombre

hombre
hombre apurado
hombre apurado por ver la arena que escapa como un horizonte
hombre apurado de heridas pasadas que escapan a todo escapar
hombre perdido
nombre

nombre
nombre sin dueño
nombre sin dueño que en barro amanezca y despierte de la eternidad 
nombre nocturno esperando el tren solitario que zarpa hacia el tiempo
nombre desnudo
hombre

hambre
hambre desgarra
hambre desgarra al hombre rodeado con dueño sin nombre
hambre desgarra su pulso y lo obliga a enfrentarse a las flechas
hambre impaciente
¡dame!

flechas
flechas oscuras
flechas que saben de sobra llegar a los fondos más intestinos
flechas que esperan el tren de una orden que las arroje del tiempo
flechas sin nombre
fechas

siempre
siempre lo mismo
siempre la misma mirada altanera de quien se sabe rodeado de noche
siempre los mismos debates en torno al vacío y a un pie de saltar
siempre el destino
siempre

salta
el hombre salta
pese a que todas las flechas tenazas le apuntan con ojo asesino
pese a que no tiene idea de qué otros embrujos aguardan detrás
el hombre salta
salta

fuego
fuego sagrado
fuego sagrado es el hombre en el momento en que toca las flechas
fuego sagrado es la sangre que brota de los puñetazos que lanza
fuego librado
libro

hombre
hombre luchando
hombre luchando y rompiendo las apuestas todas que van en su contra
hombre luchando y quebrando las flechas oscuras de su conciencia
hombre encontrando
nombre

hombre
hombre despierto
hombre alboreado de mundo que ya se quitó los fantasmas de encima
hombre embriagado de triunfo que tiene más hambre que antes y jamás
hambre despierta
¡dame!

todo
todo se repite
todo se repite y ahora las flechas son plomo y el hombre es conciencia
el círculo aguarda tendido y el hombre ya sabe que puede ganarle
sabe que puede
puede

mirá
miralo al hombre
miralo al hombre avanzar otra vez contra todas las flechas de acero
miralo al hombre encarando con puño cerrado las fieras de lata
dale una mano
dale



El Micro-Antropoceno

Ya lo dijo Paul Crutzen, vivimos en el Antropoceno
una nueva era de extinciones masivas
sabemos que cada día se extingue una especie
que en cada nueva guerra por la libertad de mercado
los EEUU pulverizan alguna ciudad milenaria
y que los otros fundamentalistas detonan reliquias
y los saqueadores de tumbas y hasta ciertos agricultores
arrasan los rastros de pirámides como en Caral
pero lo que no dijo es que estamos 
en la era de las microextinciones
porque cada día, en cada rincón de la Tierra, muere un amor
y con él se extingue un microcosmos cerrado y absoluto
con su lenguaje lleno de códigos secretos
con sus palabras inventadas para describir sensaciones y cifrar caricias
con su dialecto de gestos que hasta ayer evolucionaban en espiral
para reinventar o refundar la palabra raíz, el fonema vital
cada día se clausura una carrera triunfante hacia la telepatía
y se borra con arena y fuego un mapa del tesoro
se dinamita la puerta de una ruta al centro del universo
se apaga en íntimos cielos una constelación crucial
que guiaba odiseas hacia el puerto prometido
e incluso se desvanecen tupidos continentes
con oro y diamantes vírgenes, aún líquidos en océanos magmáticos
así, como se perforan cada día las montañas en busca de litio
así como los fondos abisales ven llegar hoy las excavadoras
que demolerán la última frontera del Antropoceno
así como se derriten los glaciares polo a polo sin remedio
se extinguen cultivos de esperanza, sin terapia que valga
se perforan proyectos de patria sin bandera
se olvidan himnos, se cancelan actos conmemorativos
se enrollan cintas de inauguración sin cortar
y se arrojan a un contáiner junto a las sillas de plástico y los discursos
y hay desalojos violentos y maremotos
hay algo que se llama viento cósmico y es como una escoba apabullante
que no deja piedra sobre piedra de la ciudad que nos vio nacer
y no deja tela sobre tela en la cama que nos vio morir
ni sílaba sobre sílaba del lenguaje que fuimos.
El Micro-Antropoceno es más voraz que las noticias del mundo
porque cada día se extinguen universos a la velocidad del desdén
del desengaño, del desasosiego, del des a la x
del des-tino.

Pero hay también quienes dicen que el cosmos es un toroide
y que lo que se va por un agujero negro sale por otro lado
brotando como nuevas flores de universos vecinos
así como el tiempo brota de una fuente inaccesible.
Entonces soñemos que con los ladrillos de ese mundo que perdimos
alguien levanta su casa en otra parte
porque en el Micro-Antropoceno
nace también cada día un lenguaje secreto
una forma de mirarse para decir vamos, para decir ¿te gusta?
y cada día empieza a dibujarse un mapa hacia el centro

y aventuremos 
que cada día 
se llega.


El Bolsón, 16/10/21

529 años de Nuevo Mundo

Hace 529 años nació el mundo en que vivimos
se ataron definitivamente los continentes
con un lazo de oro y sangre que empezaría a apretarlo
más y más hasta esta sensación de asfixia
del mundo contemporáneo.

Hace 529 años cruzó el Atlántico un visionario
con el afán de salvar a su ínfima nación recién recuperada
del encierro en una esquina del mundo.
Intentaba fundar una ruta alternativa para comerciar con el Centro
es decir China, India, esas naciones que no tuvieron ninguna Edad Media
y que inventaron casi todo
y ese visionario se topó con la otra esquina del mundo
con el extremo oriente del Extremo Oriente
el gigantesco continente que fue cuna
de antiguas naciones plenas de conocimiento
la tierra de los Olmecas, de los Incas, de la gran Caral
además de otros pueblos que elegían no erguir piedra sobre piedra
para, al irse, dejar la tierra tal como la encontraron.
Y este visionario, que vino buscando sal, encontró oro y sangre
y se coronó mercenario, esclavista y violador serial
inaugurando la mayor masacre de todos los tiempos
un festival de sadismo como los nazis no alcanzaron a soñar
una censura de fuego igual a cien Bibliotecas de Alejandría
una demolición de templos y laboratorios al estilo Hiroshima
para levantar con sus mismas piedras los templos del dios europeo
que en dos siglos de cosecha convirtió a su esquina en centro del mundo
y con nuestros metales y frutas alimentó a las generaciones de filósofos
que refundaron la Humanidad a su imagen y semejanza.
No les fue fácil la conquista. Hubo tenaz resistencia, y luego rebeliones
motines, boicots, revoluciones. Pudieron haberlos liquidado de entrada.
Pero los europeos tenían un arma letal. Insuperable.
No era la pólvora. Era la mentira.
Con el filo de su lengua abrieron las aguas hacia los tronos ancestrales.
Los nativos apenas conocían el lenguaje de la Tierra, de lo que es
y azorados vieron desmembrarse el orden cósmico y social
a manos de estos barbudos emisarios de la cruz asimétrica
de lo que no es
que vinieron por todo, y encima se quedaron.

La Tierra empezó a girar para el otro lado.
Se hicieron carne las profecías más aciagas
y cinco siglos después aquí estamos,
nietos de los nietos de aquellos sobrevivientes
y también de aquellos genocidas. Inextricablemente mestizados.
No es algo nuevo. También somos nietos mestizos
de los Neanderthal y de los Cro-Magnon que se los comieron.
Tenemos sangre asesina y sangre derramada. Revoluta y represora.
Tenemos un pie en cada canoa, pero el río del tiempo es uno solo
y si no elegimos qué pie levantamos, en cuál bote nos afirmamos
se nos abrirá el tajo hasta el tallo
o el viento nos echará al agua sin pena ni gloria.
Podemos no hacer nada con esto.
Podemos hacer todo.

El Bolsón, Patagonia. 12/10/21

Amar (definición de)

amar dicha en forma de mano / con las palmas abiertas hacia arriba / en señal de que todo está dicho / pero también por hacerse / en señal de que no hay puerta / casi ni siquiera puente / porque todo es puente hacia más allá / y más allá siempre es al lado / cuando la dicha en forma de risa / reverbera boca arriba / con la generosidad de los soles / para con los grillos del patio / cuando la dicha sortea el campo minado / la lotería de avatares / y entrega la carta que dice pasá / el nudo infalible de los continentes / la llave maestra / y lo que abre.

Los diez mandaciertos

nacer a un cuerpo
identificarse con el cuerpo
anhelar lo que está fuera
identificarse con lo que está fuera
tener y perder
mirar el cuerpo desde fuera
perdonar al cuerpo
amar al cuerpo
dejar el cuerpo

Publicado en La apuesta del sol (Halley Ediciones, 2019)